Artist of the Month | Harold Muñoz

Congratulations to Harold Muñoz! He is our Artist of the Month. Muñoz was a finalist in The Artist’s Magazine’s 29th Annual Art Competition. His painting, Ecléssiaste (oil, 51×35) is below. Scroll down to read about Muñoz’s art! His answers in Spanish follow.

http://haroldmunozrealismo.blogspot.fr/~Paris, France

Ecclésiaste (oil, 51x35) by Harold Munoz

Ecclésiaste (oil, 51×35) by Harold Munoz

I come from a family of painters. My father taught me my first lessons. Then, later on, I went to an art school in my hometown, Paris. I can’t do anything else but paint, and it’s the human body that interests me the most. During my training, I learned to work the majority of medias, but I have a special relationship with oil. I also draw a lot with graphite.

My inspiration for this painting was the sense of the sublime. Technique is only important when it is able to translate desires, passions, and individual vortices. Why suffer if it cannot be converted into art? Why love, die, cry, feel, smell or breath if that is not or cannot become eternal? Everything is vanity of vanities, vapor of vapors, as Ecclesiastes affirms… So, why not make sublime the storms of existence, why not transform them into art?

Contemporary realist painters should focus on giving to the common and ordinary aspects of life a look of mystery, the dignity of the unknown to the known, the appearance of eternal to the ephemeral. Contemporary realists should paint what he sees in himself, not only what he sees outside; and if he cannot see anything, he must stop painting what he can see outside.

I always used to have a lot of images in my imagination. I choose the most frequently recurring. Then, some sketches and photographic models come to my mind. I draw on canvas freehand and apply two coats of paint, finishing with glazes and small details.

The range of colors I use is very classic: titanium white, cadmium yellow, cadmium red light, cadmium red deep, coeruleum, French ultramarine, burnt umbert, burnt sienna, and others.

Generally, I employ time as long as possible. I’m in no hurry. I enjoy every brushstroke I make. Every piece requires its own time. I can easily spend since two hours to three months. I spent a little more than a month on this piece at 18 hours per day.

There isn’t any difficulty when I paint. When I paint, I just know what to do. My favorite part of Ecléssiaste was the invention of a poetic dimension and atmosphere that people usually associate with mystery. All this, I believe, is evident in the eyes, where I was able to capture the essence of the sublime. Because I am evangelical, my faith inspires me to create art. I want to transform the ephemeral nature of beauty into the immortal.

My goals are to capture on canvas “the sublime beauté” (the sublime beauty), as I said before. Then, I want to retire to the mountains with my wife and the baby girl we are waiting for. We both want to have dogs, horses, trees, fresh air, spring water, and receive the night looking at the treetops.

Thanks to The Artist’s Magazine for having published this, and to my family and my wife, who have accompanied me in this dream for over 15 years.

True art must be born in the soul. It must be a fully independent act of giving and excitation. Converting contemporary realism in a game of emulation, each time more photographic and less vehement, is a dangerous game. It is a Russian Roulette. There exists an alternative.

Harold Munoz

Provengo de una familia de pintores. Mi padre me dio mis primeras lecciones, luego estudié en la escuela de bellas artes de mi ciudad natal, y más tarde en París, Francia.

Yo no puedo hacer otra cosa, sólo pintar.

La figura humana es lo que más me interesa. Durante mi formación aprendí a trabajar con la mayoría de medios, pero con el óleo tengo una relación especial. También dibujo mucho con grafito.

El sentido de lo sublime. La técnica sólo es importante cuando es capaz de traducir los deseos, las pasiones y torbellinos del individuo. ¿Para qué sufrir si eso no se puede convertir en arte?, ¿para qué amar, para qué morir, para qué llorar, para qué sentir, para qué oler o respirar si eso no es o no se puede convertir en eterno? Todo es vanidad de vanidades, vapor de vapores, como afirma el Eclesiastés… Entonces ¿por qué no sublimizar las tormentas de la existencia, por qué no transformarlas en arte?

Los pintores realistas contemporáneos deben enfocarse a darle a lo común y ordinario un aspecto de misterio, a lo conocido la dignidad de lo desconocido, a lo efímero la apariencia de lo eterno.

El Realista contemporáneo debe pintar lo que ve en sí mismo no sólo lo que ve afuera, y si no ve nada en él que cese de pintar también lo que ve afuera.

Siempre tengo muchas imágenes en mi imaginación, selecciono la más recurrente. Luego vienen bocetos y fotografías con modelos. Dibujo en lienzo “a mano alzada” y aplico dos capas de pintura para finalizar con veladuras y pequeños detalles.

La gama de colores que uso es muy clásica.

Por lo general, empleo el máximo tiempo posible, no tengo prisa. Disfruto cada pincelada. Cada obra tiene su tiempo puedo utilizar desde dos horas hasta tres mes. En ésta obra emplee un poco más de un mes trabajando dieciocho horas diarias.

No hay dificultad alguna cuando pinto, cuando pinto sé lo que hago. Mi parte favorita fue la creación de una dimensión poética, atmosférica, que las personas suelen asociar con el misterio. Todo eso, yo creo, se evidencia en los ojos, donde logré capturar la esencia de lo sublime.

Llegar a plasmar en un lienzo “la sublime beauté”, como lo dije antes. Luego retirarme a la montaña con mi esposa y la niña que esperamos. Tener perros, caballos, árboles, aire puro, agua de manantial y recibir la noche mirando a través de la copa de los árboles. Mi fe, porque soy evangélico. Quiero transformar lo efímero de la belleza en inmortal.

Luego de terminar un boceto a lápiz, me levanté para beber algo. El viento entró y se llevó el dibujo por la ventana de mi ático parisino. A pesar de que era una noche fría de finales de otoño, salí detrás del papel y caminé por el techo resbaladizo hasta recuperarlo. Luego regresé al departamento mojado, con frío y con el dibujo empapado y estropeado.

Gracias a la revista the art Magazin por esta publicación. A mis familiares y a mi esposa, quien me ha acompañado en este sueño desde hace más de quince años.

El verdadero arte debe nacer del espíritu, ser un acto plenamente independiente, de entrega y excitación. Convertir el Realismo contemporáneo en una emulación de los unos a los otros, cada vez más fotográfico y menos vehemente es un juego peligroso, es la ruleta rusa. Quienquiera jugar y matarse a sí mismo que lo haga, les deseo lo mejor, pero existe una alternativa.

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